
Siempre me gustaron los nombres de mis abuelos. Ernesto y Mario. Hasta tengo una especie de predilección por quienes se llaman igual. Salvando excepciones, claro.
Ernesto fue otro padre para mí y nos dejó hace ya más de nueve años. Mario, nos dió un pequeño susto esta semana, pero aún podré disfrutar de él espero que mucho tiempo.
Al caso: aunque con un poco de retraso, no quería que pasase este momento sin recordar a un genial Mario que nos ha dejado, Benedetti.
Y lo haré dedicándole a mi abuelo Mario un poema que desconocía y que escuché ayer en la mañana en la tele (recitado con gran belleza por Carmen Romero) y que seguro me va a acompañar siempre, porque me parece precioso.
Táctica y estrategia
Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos.
Mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible.
Mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero
quedarme en vos.
Mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos
no haya
telón
ni abismos.
Mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple.
Mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites.
Mario Benedetti